¡Hola!
Bueno, hoy toca contar... ¡el viaje a Vilna!
Me he lo pasado mejor que bien. Es fácil, porque mis compañeras/os son geniales.
Así que gracias a eso, el viaje de siete horas en autobús parece menos pesado de lo que fue.
La ida: toda la noche junto a un extraño señor. No durmió nada y en cada parada que hizo el autobús, me preguntaba algo. En un idioma que no entendía, así que yo sólo podía poner cara de circunstancia e intentar dormir de nuevo. Después se quedó dormido sobre mi hombro... vamos, ¡una juerga! qué tio más raro...
La vuelta: mucho mejor, dormidita entre Lola y Greta.
Vilna: me ha gustado mucho.
Os recomiendo viajar a esta parte de Europa. Hay ciudades con mucha historia, con mil cosas interesantes que ver. Y lo mejor, ¡aun no hay euros! Con lo cual, ¡todo es mucho más barato!
Bien, pues además del frío y de la lluvía del primer día, me ha dado tiempo a disfrutar más o menos de lo más importante de Vilna. Y además, de un pueblo cercano, Trakai. En este pueblo, hay un castillo (totalmente reconstruído) y un entorno que merece mucho la pena ver.
Os dejo unas cuantas fotos, para que os murais de envidia...
¡MIL BESOS!
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| Iglesia ortodoxa, preciosa ¿verdad? |
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| Sinagoga y mis compis de viaje |
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| ¡qué gran sopa! ¡se come hasta el plato! Estupenda. |
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| Zepelin: bola de "patata" rellena de carna. Nada recomendable, pero para gustos los colores. |
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| Vilna también es una ciudad moderna. |
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| Trakai. ¡precioso! |
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| En el castillo no podrás comer helado, pero nadie te dirá nada si entras bebiendo una cerveza. |
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| Castillo de Trakai. |








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