jueves, 30 de septiembre de 2010

Tatry Wysokie, segunda parte

Ahora viene la parte de montañismo de verdad.

Jueves, 6 de la mañana. Greta, Aśka y yo comenzamos el paseo por la ruta amarilla.
Nuestro objetivo: Krzyżne.
El camino: estrecho, largo y no muy adecuado para una principiante en la montaña.
El paisaje: precioso. Mereció la pena el esfuerzo para disfrutar de las vistas desde allí arriba.


La verdad, el camino era un poco peligroso en algunos puntos. El problema es que la ladera de la montaña era bastante empinada y el valle muy profundo. Vamos, que el golpe podría haber sido bueno. ¡Pero no pasó nada, tranquilidad!


Cuelgo unas fotos, que siempre son más ilustrativas. Así disfrutas de lo mismo que yo.


Las vistas a las 6 de la mañana


La primera nevada del año, a ver quién la cruza...


No falles ni un paso



Todo se ve mejor desde arriba.






Sí, ahora viene lo malo: la bajada. Por eso y por las otras tres horas que pasé andando esa misma tarde para volver a la civilización, he tenido agujetas durante toda la semana.

Menudo tobogán...



KONIEC.
¡Hasta la próxima!


miércoles, 29 de septiembre de 2010

Tatry Wysokie

¡Hola!
Hoy me toca contar y enseñar lo que estuve haciendo la semana pasada.
Por si no quedó muy claro, el fin de semana lo pasé en Löbau. Allí está Seila (ya sabes quién es, o deberías) en su voluntariado. Fue un fin de semana estupendo. ¡Un reencuentro genial!
Pero antes de ir a Alemania, pasé unos días descubriendo las montañas polacas. Tatry Wysokie.

Después de un eterno viaje en tren con Greta y un paseíto de tres horas con la mochila a cuestas, llegamos a un hostal escondido en las montañas, a la orilla de un lago.

Increíble. Precioso.
Mira.


El hostal y el lago desde Krzyżne, una de las cimas.

El hostal y el lago.

En la mochila llevábamos lo básico para sobrevivir un par de días en la montaña, y además, la ropa para pasar el fin de semana. No te imaginas lo destrozada que llegué al hostal. No sabía que estaba tan lejos, ni que el camino era tan duro. ¡Menudo paseo!
Lo importante, es que llegamos. Estoy sorprendida de todo lo que aguanta el cuerpo. Llegó un momento en el que era imposible seguir andando, la mochila pesaba cada vez más y las fuerzas cada vez eran menos. Pero eso sí, aun con todo el cansacio, me lo pasé genial. ¡Vaya situación! Greta y yo, con nuestras mochilas, caminando durante tres horas. Ni siquiera sabíamos dónde teníamos que llegar. Sólo sabíamos que Aśka (mi tutora) estaba en el hostal. Yo sólo pensaba en la cama que me esperaba allí.
El objetivo era llegar, y lo conseguimos. No sabía dónde estaba mi límite físico y mental, pero ahora sé que está altísimo. (ya sé una cosa más sobre mí)



Las vistas durante el camino


Y al llegar, por supuesto, ¡una ducha! Ya has visto dónde está el hostal, y es comprensible que no disponga de muchas infraestructuras. Por lo visto, no disponen ni de un calentador chiquitín para el agua.
¡Madre mía! Lo de esa ducha no era agua fría, ¡era hielo! Si lo llego a saber...

La segunda parte, el paseo más interesante, te la cuento luego.
Me voy a clase de polaco. 

Do zobaczenia!

martes, 28 de septiembre de 2010

Al otro lado del rio



Hola, ¿qué tal?

Este fin de semana he descubierto que Alemania está más cerca de lo que yo pensaba. Sólo hay que cruzar un río para plantarte allí.
Vale, no es del todo cierto. Desde Białystok está a unas catorce horas de incómodo tren. Pero he podido descubrir que hay una ciudad (años atrás era sólo una) que pertenece a dos países.

Zgorzlec, Polonia. Y al otro lado del río, estrecho, Görlizt, Alemania.
La ciudad más occidental de Polonia y la ciudad más oriental de Alemania.

Sólo hay un río de por medio. Agua. El río Neisse. Pero eso sí, cada persona sabe a que lado pertenece.

Me parece rarísimo, pero me ha encantado descubrirlo. Y lo mejor, ¡ha sido con Seila! Qué alegría me da saber que estás simplemente al otro lado del río. Así todo es más fácil.

Nos vemos, en este lado del río.

¡Muchos besos!

martes, 21 de septiembre de 2010

De oca a oca

¡Hola! ¿qué tal?
Por aquí muy bien. Después de un par de días de tiempo "agradable" y soleado (vamos, que hace fresco), las nubes han decidido deleitarnos otra vez con su presencia.
Ahora veo el cielo desde un poco más abajo. Desde la primera planta. Gasté todo el sábado en hacer la mudanza desde la quinta planta a la primera. Había que limpiar la nueva habitación y hacerla mia. Y ya está hecho. Ya estoy en la habitación en la que espero pasar los próximos siete meses.


¿Y a qué se debe esta mudanza?
Pues bien. Se debe a una extraña estratificación de los estudiantes en el edificio. La gerente los organiza según su nivel de tranquilidad, podemos decir. O más bien de ganas de fiesta.
En la primera planta están los estudiantes de medicina. Como en la MILI el valor, a estos, aquí, se les supone la responsabilidad. Las tres siguientes plantas es para los alumnos de estudios técnicos. Quinta y sexta para otros estudios, en los cuales parece que los estudiantes ponen menos ganas. Y de la séptima en adelante: ERASMUS.
Según esta organización yo estoy en la categoría de los estudiantes de Medicina. ¡Increíble!


La siguiente razón para movernos al centro de la paz es la inesperadas visitas que tuvimos hace unos días en nuestro pasillo:
para empezar el día, una mujer entró en todas nuestras habitaciones, sin llamar. Preguntando algo que polaco, a toda velocidad. No tuvo respuesta, así que tal como vino se fue.
A media tarde, un señor, de unos 80 años que pertenecía a una excursión de Siberia (parece broma, pero no lo es), entró a mear en nuestro baño. Supongo que lo que dijo, en un idioma incomprensible, sería que si podía usar el baño. Lo usó, sin esperar respuesta.
Y lo mejor, para acabar el día con una sonrisa, llegó a las 2 de la mañana. Ahora me rio, pero en ese momento... ¡no hay palabras! Pues un chico, con una borrachera descomunal, se despachó a gusto en nuestro pasillo. Alubias, había cenado alubias, y el mejor sitio para vomitarlas fue nuestro pasillo. ¡Imagínate mi cara al abrir mi puerta a las 2 de la mañana para ver qué pasaba y ver semejante espectáculo! Creo que el chico sigue vivo, pero sólo será hasta que se cruce conmigo...

Pero eso ya pasó. Ahora todo parece menos molesto y la primera planta parece más tranquila. Y para asegurarnos tranquilidad, las puertas que dan al pasillo principal: ¡tienen cerradura!

sábado, 18 de septiembre de 2010

Equipo completo

¡Hola! ¿qué tal? ¡Cuánto tiempo!
Sí, he estado un poco desaparecida, pero ya he vuelto así que no me lo tengas en cuenta.

¿Novedades?
Pues alguna hay, pero lo más importante es que ya estamos todos.
El equipo de voluntarios al fin está completo. Greta, Anaïs, Lola, Mariella y Marcus. Mis compañeros, diré mejor compañeras, que hombres sólo hay uno.

Lo que vayamos aprendiendo, creando, compartiendo, descubriendo el EQUIPO, te lo cuento en la próxima entrada.
Hoy aun tengo que colocar muchas cosas en la nueva habitación. Ahora vivo en la primera planta del mismo edificio. Todo el igual, pero por lo visto con menos ruido y menos gente molestando. Todo está por ver.

Muchos besos.
¡Buenas noches!

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Infringiendo la ley

Ya me han puesto mi primera multa. Y no ha sido conduciendo.
Fue el lunes, en el autobús urbano. Los "amables" controladores del autobús me pillaron sin billete (Lola fue mi cómplice). No es que no tuviese, es que me olvidó validarlo en la máquina al entrar al autobús.
Normalmente tengo el bono mensual, lo iba a comprar el lunes por la tarde. Hasta entonces viajaba con billete de un sólo viaje.
Nada, que se alinearon los planetas y nos pusieron una "multita" de osiemdziesiąt złoty, que vienen a ser veinte euros.
Al menos nos tocó una mujer y un revisor majo (debe ser el único). Suelen ser grandes, fornidos y con cara de pocos amigos. Y a ver quién le explica a un señor, tamaño armario, que sólo habla polaco, que se te ha olvidado meter el dichoso papelito y la dichosa maquinita... Vamos, que ni con el mejor revisor del mundo me he librado de tener 80 złoty menos en el bolsillo.

¡Una experiencia más! No volverá a pasar, ¡seguro!

Quizá la próxima multa me la pongan por cruzar mal la calle. Aquí, en Polonia, se estila poner multas a los peatones al cruzar por lugares indebidos.
Ahora entiendo porque los conductores conducen (valga la redundancia) tan alegramente. ¡Son los que menos posibilidades tienen de ser multados! Hay que ver...

Dobranoc!

martes, 7 de septiembre de 2010

Icebergs

¡Hola!
¿Qué tal? ¡Yo estoy muy bien! Pero... está llegando el otoño, y con él un montón de lluvía y un poquito de fresco. Habrá que ir entrenando para el invierno, ¡que eso si que va a ser "fresco" de verdad!

El título de la entrada no es por el frío. Tiene más que ver con la cultura.
Os explico: pasé la semana anterior en Varsovia, estuve en la "formación a la llegada". Es otra parte más del Servicio de Voluntariado Europeo. Nos juntamos 25 voluntarios, de diferentes países, pero con el mismo destino: Polonia.
Fue divertidísimo, la gente era fantástica y lo mejor es que ahora podré visitar al resto de voluntarios y conocer Polonia más y mejor.
Había gente de un montón de sitios, de países "normales" como Italia, Francia, Alemania; pero también había voluntarios más "exóticos": de Turquía, Armenia y Azerbaiyán. (He tenido que buscar estos dos últimos países en el mapa, porque sinceramente sólo me sonaban al lejano oriente. Y efectivamente, están bastante lejos...)

Bueno, además de coger unas cuantas ideas para la guardería, conocer a mucha gente y enamorarme un poquito más de Polonia, me he dado cuenta (aunque ya tenía alguna idea) de que cada cultura es un "iceberg". Y los estereotipos, aunque sin generalizarlos, tienen bastante de verdad.
Todos pensamos que los alemanes son trabajadores y serios; los españoles somos alegres e impuntuales... Pues sí, puede que sea verdad. Pero la cuestión es que todas nuestras acciones tienen que ver con un aspecto cultural muy arraigado.
Como nos decía la formadora, es normal que los polacos sean puntuales y los españoles no. Un polaco no puede estar esperando en la calle durante media hora en el crudo invierno, un español lo tiene más fácil...
Vamos, que las manifestaciones culturales tiene una explicación. Lo que pasa es que las explicaciones están en la parte de abajo del "iceberg", en la parte difícil. Así que no basta con quedarse sólo en la superficie, ¡a bucear! Es genial y sorprendente comparar culturas, y lo mejor... ¡aprender!


Y ahora van dos anécdotas:
- ¿Por qué en Madrid, principalmente, se toma el pescado siempre con limón? Bucead y descubridlo.
- Konul, la chica de Azerbaiyán, alucinó cuando se enteró de que en España se comen caracoles... ¡para que veas!

¡UN BESO! Y hasta la próxima inmersión. :)