¡Hola! ¿qué tal?
Por aquí muy bien. Después de un par de días de tiempo "agradable" y soleado (vamos, que hace fresco), las nubes han decidido deleitarnos otra vez con su presencia.
Ahora veo el cielo desde un poco más abajo. Desde la primera planta. Gasté todo el sábado en hacer la mudanza desde la quinta planta a la primera. Había que limpiar la nueva habitación y hacerla mia. Y ya está hecho. Ya estoy en la habitación en la que espero pasar los próximos siete meses.
¿Y a qué se debe esta mudanza?
Pues bien. Se debe a una extraña estratificación de los estudiantes en el edificio. La gerente los organiza según su nivel de tranquilidad, podemos decir. O más bien de ganas de fiesta.
En la primera planta están los estudiantes de medicina. Como en la MILI el valor, a estos, aquí, se les supone la responsabilidad. Las tres siguientes plantas es para los alumnos de estudios técnicos. Quinta y sexta para otros estudios, en los cuales parece que los estudiantes ponen menos ganas. Y de la séptima en adelante: ERASMUS.
Según esta organización yo estoy en la categoría de los estudiantes de Medicina. ¡Increíble!
La siguiente razón para movernos al centro de la paz es la inesperadas visitas que tuvimos hace unos días en nuestro pasillo:
para empezar el día, una mujer entró en todas nuestras habitaciones, sin llamar. Preguntando algo que polaco, a toda velocidad. No tuvo respuesta, así que tal como vino se fue.
A media tarde, un señor, de unos 80 años que pertenecía a una excursión de Siberia (parece broma, pero no lo es), entró a mear en nuestro baño. Supongo que lo que dijo, en un idioma incomprensible, sería que si podía usar el baño. Lo usó, sin esperar respuesta.
Y lo mejor, para acabar el día con una sonrisa, llegó a las 2 de la mañana. Ahora me rio, pero en ese momento... ¡no hay palabras! Pues un chico, con una borrachera descomunal, se despachó a gusto en nuestro pasillo. Alubias, había cenado alubias, y el mejor sitio para vomitarlas fue nuestro pasillo. ¡Imagínate mi cara al abrir mi puerta a las 2 de la mañana para ver qué pasaba y ver semejante espectáculo! Creo que el chico sigue vivo, pero sólo será hasta que se cruce conmigo...
Pero eso ya pasó. Ahora todo parece menos molesto y la primera planta parece más tranquila. Y para asegurarnos tranquilidad, las puertas que dan al pasillo principal: ¡tienen cerradura!
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