martes, 11 de enero de 2011

Uwaga, uwaga

Una sensación nunca vivida:

Que te despierte una voz en polaco, diciendo: "Atención, atención, evacuación del edificio"

Pues sí, esto pasó la noche del domingo al lunes, a las 2:30.

Que no se alarme nadie, porque al final no fue nada. No sé cómo se les ocurriría, o cómo de borracho iría el listo al que se le ocurrió prender fuego en el conducto por el que tiramos la basura. Un tubo de esos por los que cae la basura directamente a un contenedor en el sótano del edificio.
Vamos, que llego la humarera y el olor a plástico quemado a todas las plantas. Pero nada serio. Los bomberos llegaron bastante rápido, y además venían sonriendo. ¡Cómo no!

Sólo fueron cuarenta minutos de desconcierto, en pijama y con abrigo esperando en la entrada del edificio. Desconcierto, más que nada por el idioma. Porque nadie salió corriendo, ni pensamos en que fuese un incendio de verdad.
Vamos, que no es la primera vez que suena la alarma, no hubo miedo. 

Esto ha debido pasar, porque básicamente, desde que llegué todo el mundo me ha estado preguntando: "¿qué tal la vuelta?, ¿ha pasado algo interesante?".

Ale, aquí tenéis algo interesante.

¡Un beso!

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