Hoy nos ha vuelto a caer toda la tormenta encima.
Nada más salir del centro de refugiados ha empezado a llover. Siempre nos pasa lo mismo... No había vuelto atrás, así que hemos llegado la parada de autobús empapadas, y ¡cómo no! en ese momento ha parado de llover.
Después de veinte minutos de autobús, que no lo he dicho nunca, pero conducen a la velocidad de los caracoles. ¡Madre mía, qué tranquilidad! ¡Qué tostón! Que parece que no vas a llegar nunca a casa. Bien, pues en eso momento, en el minuto que tardamos en llegar de la parada a casa... ¡el diluvio!
Aun está secándose la ropa.
Querido clima de Białystok, sabemos que tienes algo contra nosotras. Pero no das miedo. Nosotras somos más, y más fuertes.
Aguantaremos los ocho meses que nos quedan, llueva, nieve o haga calor.
¡Buenas noches!
hola guapisima; si guapisima. Tu aguanta, que no se
ResponderEliminardiga que cuatro gotas te echas atrás, jaja.
Un fuerte abrazo.