¡Hola!
¿Qué tal? ¿Estáis disfrutando de sol? Por aquí un poco también. Hacía meses que no salía, y llevamos un par de días en los que se ha asomado un poquito. Sale sólo para compensar el temporal de viento y lluvía, pero se agradece.
Bueno, pues nada, quería contaros un par de cositas que me han hecho sentir un poco más polaca.
La primera fue la semana pasada. Iba caminando por el centro de la ciudad, y una mujer me preguntó por una calle. Lo bueno, entendí la pregunta. Lo mejor, supe dónde estaba la calle. Lo magnífico, le indiqué como llegar, ¡y me entendió! De hecho, yo diría, que ni se dió cuenta de que no soy polaca. Jeje.
Y la segunda, voy a ser la Felicidad. Me explico. Vamos a hacer una obra de teatro, en un teatro de verdad, con público de verdad. En polaco, claro está. Es una historia chechena, sobre la felicidad. Y me ha tocado a mí. Viene a ser el papel más importante. Sólo espero que no tenga mucho diálogo...
Para saber si ha sido un éxito o una catástrofe, tenéis que esperar hasta el estreno, en abril.
Pues nada más, seguiré integrándome.
¡Muchos besos!
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