Bueno, aquí estoy otra vez.
Es el primer domingo que paso aquí, y se me está haciendo un poco largo, quizá sea porque llevo despierta desde las 7:30 de la mañana. Vale, no me importa madrugar, ¿pero tanto? ¿un domingo? Bien, el problema es que aquí no hay persianas. Solamente hay unos stores en las ventanas, por los que entra el sol aunque estén cerrados. Además hay que dormir con la ventana abierta porque hace mucho calor, así que entra más sol y más calor... Y lo mejor de lo mejor, ¡amanece a las 4 de la mañana!
Estoy comprobando en mis propias carnes lo que influye la latitud en las horas de luz al día: amanece más o menos a las 4 de la mañana, y hasta las 9 de la noche no se mete, así que... ¡echad cuentas! Y calienta una barbaridad, así que con lo que me gusta a mí el calor, ya os podeís imaginar cómo lo estoy pasando. Por cierto, que ahora mismo esta cayendo una tormenta increíble, ¡mejor! A ver si así se refresca todo un poco.
He pensando que os apetecerá una sesión de fotos, ¿no? Para que empeceís a conocer el lugar por el que me muevo, y al que espero que vengáis a verme.
Esta es mi habitación, hice la foto al llegar, así que está todo un poco tirado, ¡perdón!
Poco a poco os iré enseñando más cosas, no os impacienteis.
La gran noticia: ¡mañana empezamos el curso de POLACO! Es totalmente imprescindible aprenderlo, va a ser la única forma que tengamos de comunicarnos con la gente de aquí y de integrarnos. Tenemos que aprender polaco para poder ir a hacer la compra, para ir a tomar algo, para hablar con las compañeras de la fundación y del centro de refugiados. Vamos, que no quedan más narices que empezar a defenderse con el Polaco.
Ale, que ya me canso, y seguro que vosotros también.
¡MIL BESOS!
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