viernes, 23 de julio de 2010

Evaluando

¡MUY BUENOS DÍAS!
¿Qué tal estáis? Seguro que pasando calor, como aquí. Espero que os vaya todo bien.

Bueno, ya llevo en Bialystok una semana y creo que ya puedo hacer resumen de mis primeras impresiones.

El lunes, fuimos a hacer papeles con nuestras tutoras: fuimos a abrir una cuenta en el banco, y a inscribirnos en el registro como residentes en Bialystok. En esos momentos me di cuenta de lo que me decía la gente antes de venirme, que era una locura irme a Polonia, que no iba a entender nada. Yo nunca había pensado que fuese ninguna locura venir a Polonia, ni siquiera que fuese algo tan difícil. Pues sí, sí lo es. ¡Madre mía! No entendía nada, no sabía qué había que hacer, por suerte tenemos unas tutoras más que estupendas que nos ayudan un montón y no nos dejan solas ni un minuto.
Fue todo muy extraño; me vi en la piel de millones de personas que se ven obligadas a salir de sus casas e ir a otro pais a ganarse malamente una vida que ya es suya...

Bueno, todo está siendo una gran experiencia. Además ya hemos empezado las clases de polaco, y me encanta. Es difícilísimo, la pronunciación es casi imposible pero tengo la certeza de que dentro de poco podremos entender algo, y además no hay tregua; todo está escrito en polaco, así que aprenderé aunque no quiera.
Nuestra coordinadora también nos ha buscado (a Lola y a mi) un tandem para conversar en polaco y en español. Me explico, nos a presentado a una chica, que es un sol y va a ser nuestra guia turística; y a un chico, que es el dueño de un bar estupendo; que quieren aprender español. Así que intercambiaremos español por polaco. Es un gran refuerzo a parte de las clases de polaco.

No me quiero alargar mucho, así que recapitulo:

Llevo aquí siete días. Cada día estoy más feliz y me lo paso mejor. Greta y Lola son dos chicas maravillosas con las que me rio un montón y la convivencia es muy fácil con ellas.
La coordinadora, Kasia, y las tutoras Aska y Agata, son tres chicas geniales. Nos dan todo su tiempo, nos ayudan con absolutamente cualquier problemilla. Nos están enseñando un montón y nos tratan como a reinas. Estamos rodeadas de muy buena gente, ¡menos mal!
Las trabajadoras de la fundación y del centro de refugiados también son estupendas. No creáis que lo estoy pintando todo bonito, es que no tengo nada malo que decir.
Ayer una de las trabajadoras nos dio una clase sobre Chechenía, sobre su historia y sobre la guerra. Un auténtico genocidio, pura crueldad. Nos dejó un libro en inglés sobre la guerra allí, lo empecé a leer anoche pero creo que no voy a ser capaz de seguir. Está lleno de fotografías de gente brutalmente asesinada, y yo, de verdad que no necesito ver eso. Con las palabras me basta. ¡Qué barbaridad! Me va a costar un montón acabármelo, pero lo haré. (Un apunte sobre esas fotografías: fueron expuestas en el Parlamento Europeo, pero sólo duraron un día. Por lo visto, a nuestros queridos Parlamentarios, esos que cobran tan poquito, tampoco les gusta ver que en su bonita Europa la gente muere así).
Hoy tenemos otra clase, en el centro de refugiados. Nos van a explicar cosas sobre los niños, y las directrices que tendremos que seguir, las normas. Ya os contaré.

Bueno, por si no lo habeis notado ya: ¡estoy muy bien!
Todo va sobre ruedas y la ciudad cada día me gusta más. Tengo muchas ganas de que empecéis a venir y de enseñaros todo.

Ale, os dejo. Esta ha sido mi reflexión con 24 años. Igual mañana cambia todo... ¡un cuarto de siglo! ¡Qué bien suena! (acordaos de felicitarme, eh)

¡MUCHOS, MUCHOS BESOS!

P.D: joé, que parrafada... ¡lo siento! :)

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