En un mes estaré pisando España de nuevo. Para quedarme.
Será porque el día se acerca, que hoy hay nervios y felicidad en el ambiente.
Huele a primavera, ha salido el sol y no hay nieve. Ha desaparecido. Diez días fuera de Białystok y todo cambia. A la nieve se le ocurre desaparecer, así, sin decir adiós. Y al abrigo le apetece quedarse en el armario.
¡Qué siga todo cambiando!
Aun me queda un mes de sorpresas.
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