martes, 15 de marzo de 2011

Estocolmo y Tallín

Siete días para descubrir un poquito más el mundo.

Estocolmo.
Una ciudad moderna.
Un idioma con una graciosa sonoridad.
Una ciudad con gente de todas partes. Mucha más variedad de colores que en Polonia.
Museos modernos, calles empedradas y antiguas.
El salón azul, que en realidad es rojo: donde se entrega el Premio Nobel.
Un paseíto en barco por el Báltico, hasta una pequeña isla parte del archipiélago.
Robin: el dueño de la casa en la que nos alojamos Greta, Anaïs, Lola y yo durante cuatro noches.

Premio Nobel

En un barquito de papel

Con Robin, desde lo más alto de Estocolmo

Por cierto, ¡el país de IKEA!


Tallín.
Ciudad medieval. Con rascacielos.
Otro idioma incompresible.
Alojadas en casa de unos chicos de Chipre.
Ruta turística por la ciudad, gratis. Guiados por un estudiante.
Un montón de buena comida. Comida estonia y comida al estilo turco: muy picante.
Conocer a una chica de Corea del Sur, alojada en la misma casa.
Deslizarse con una trineo por una pequeña pista de esquí.

Tallín, casco viejo
La parte moderna
Un trineo roto y mucha diversión


El último gran viaje con mis compañeras de proyecto.

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